
¿EXISTE O NO UN JUEGO EN PAMUK?
Si entendemos el libro -juego como aquel que exige una participación activa por parte del lector, el primer capítulo de la novela LA VIDA NUEVA de Pamuk sí deja entrever una concepción propia del juego en la literatura, pues remite a una inmersión y participación directa del lector en el sentido que éste logra comprender por medio de las descripciones concisas y lentas del autor todas las sensaciones que le propicia la lectura de una obra determinada al personaje.
Se puede considerar que el lector interactúa con el autor en el juego, pues en este capítulo se indican las sensaciones de gusto inefable y adicción que ha generado un libro en el personaje y esa misma descripción que retrata la sensación de inmediatez, gusto, aturdimiento, extrañeza, y excitación de la lectura puede sentir el lector de Pamuk al querer saber prontamente el fin, qué sucederá con este personaje asechado por un libro delirante que de alguna forma agobia al personaje lector y lo conduce a hacer pausas en su lectura y evidenciar momentos de descontrol y éxtasis que precisamente gracias a esas descripciones exactas sobre tales efectos, propuestas por Pamuk, pueden llegar a producir las mismas, o muy parecidas, sensaciones.
Si seguimos los postulados de Ryan encontramos que la misma novela juega a proponernos signos de simulación lo cual es muy representativo, ya que en el primer capítulo de la novela de Pamuk esos signos pueden hallarse probablemente en las explicaciones detalladas sobre instantes, sensaciones, situaciones, objetos y ruidos que resultan bastante sugerentes para el lector a la hora de interactuar con la obra.
En este capítulo también se hace visible el uso de un lenguaje que parece inmediato, separado por comas que aluden a ideas rápidas que parecen ser captadas por el autor y que pasan como una sucesión de imágenes fotográficas hasta producir una película del personaje. Él se siente asechado y perseguido por este libro que parece leer rápidamente, sin interrupciones y con un alto grado de conciencia. Lógicamente cabría acá cierta relación horizontal de lector – autor donde ambos interactúan en la obra. Es probable que este capítulo sea la puerta que se abre e invita al lector a jugar, sin embargo, es ambiguo precisar si se trata de un libro- juego o no a partir de la lectura de un solo capítulo. Pero suponiendo que el libro continúa esta línea delirante, sugerente, inmediata y adictiva, sí habría un claro ejemplo de carácter lúdico en la obra.
Aunque hay en este capítulo un sentido claro de movimiento, rapidez donde el espacio tranquilo, concentrado, propicio y callado confluye con el tiempo que parece ser rápido, pues el lector lee impasiblemente como yendo en contra del tiempo que lo asecha, no debe pensarse que por esta, y las demás características anteriormente mencionadas debe tomarse esta novela como un libro- juego. Tal vez no pueda compararse a Rayuela o a las obras de Borges porque la forma no es completamente abstracta ni hay alusión (al menos en el primer capítulo) a múltiples géneros o cambios del lenguaje. Pero sí contiene ciertos rasgos lúdicos que pueden atribuirle un carácter un poco didáctico aunque habrá que leerla en su totalidad para finalmente descifrarlo. De manera que, dejamos abierta la puerta a cualquier posición señalando algunas características que permiten brindarle su sentido de juego y otras, indicando que tal vez es osado así sugerirlo, ya que esta novela de Pamuk en cuanto a dichas propuestas no supera las novelas de Cortázar, Sterne, Diderot o Macedonio Fernández.
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